martes, 13 de enero de 2009

Mis Hojas de Noviembre - Fernando Delgadillo

El mundo,
visto en tus ojos abiertos,
tiene un tono descubierto
apenas listo en estos días
de luz y sol que me deslumbran,
que me iluminan y alumbran
y me conceden la dicha de tus ojos
cuando sé han posado y yo
los quiero tanto,
como quiero ser tu preso,
como quiero darte un beso
y contagiarte toda mi felicidad.
Y que me importa
si ya no te dejo de mirar.

Ten mi voz,
mis hojas de noviembre,
que en mi canción no perseguía otro fin,
que comenzar diciendo que hoy
he venido a verte
a ver si podía hacerte sonreír,
a ver si podía hacerte sonreír.

Quisiera acariciar con mis palabras
la tersura de tu espalda
y en tus hombros poner un beso
y un manto de caricias,
como el roce de la brisa
y beberme tu sonrisa
y agotar tu siempre boca manantial
y acariciarte con mi música
y andarte tarareando
y aún llevarte como llevo
mi guitarra a donde voy.
Y que me importa
si ya no te dejo de tocar.

Ten mi voz,
mis hojas de noviembre,
que en mi canción no perseguía otro fin,
que continuar diciendo que hoy
he venido a verte
a ver si podía hacerte sonreír,
a ver si podía hacerte sonreír.

Tus manos son la suavidad que extraño
para detener el mundo
y elevarlo hasta mi boca
y respirar de su perfume.
Son las flores de tus brazos
que detienen los pedazos de mi vida
que hoy se arrastran hasta aquí
para sembrarse,
para crecer y acunarte entre mis ramas
y cubrirte de cuidados
ésta vez y para siempre.
Y que me importa
si jamás te dejo de abrazar.

Ten mi voz,
mis hojas de noviembre,
que en mi canción no perseguía otro fin,
que terminar diciendo que hoy
he venido a verte
a ver si podía hacerte sonreír,
tan solo para verte sonreír.

No hay comentarios: